
Mi confrontación con la docencia
Escribir sobre mi vida en la docencia, me permite recordar el por qué estoy en esta hermosa profesión, así mismo hacer una remembranza crítica y reflexiva de la misma.
Cuando inicié mis estudios en el Instituto Politécnico Nacional, fue motivada por mi hermana que en ese momento estaba estudiando en la vocacional 5 y que finalmente abandonó, para estudiar la carrera de profesora, sin embargo yo ya estaba embarcada en mis estudios, por lo que decidí seguir ahí. Al terminar la vocacional, me enfrenté con la disyuntiva de estudiar Medicina o en Ciencias Biológicas la cual ofertaba varias especialidades, al comentárselo a mi madre esta dijo – como crees que vas estudiar medicina, no, no eso no es lo tuyo-, y agregó (sabiamente) –te dije que tienes facilidad para ser maestra-, yo para mis adentros pensé; yo, ser maestra, ni loca. Así que tome la decisión de estudiar algo que estuviera cercano a la medicina, y llegué a la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas a estudiar para Química, Bacterióloga, Parasitología, estuve ahí 3 años mas o menos bien, pero al iniciar el 4º año de la carrera, me encontré con el teatro y me encantó, así que me integré a la compañía de teatro del plantel muy entusiasmada.
Descuidé mis estudios, me di cuenta que el teatro era lo mío, fui poco a poco involucrándome cada vez más en el ambiente artístico, tomaba cursos de diferentes especialidades y fui formándome como actriz hasta llegar a la compañía nacional de teatro y formar parte de diferentes compañías teatrales tanto de actores como de títeres. Esto me dio la oportunidad de tener mis primeros contactos con el magisterio, ya que impartimos diferentes cursos para este sector, así mismo realizamos representaciones en planteles desde preescolar hasta nivel superior, esto me permitió sentir una gran admiración y respeto por el quehacer docente. También quiero señalar que en mi familia existen varios familiares que ejercen esta profesión.
Después de 25 años de trabajar en el teatro, sucedió lo que esperaba, la llegada de mi hijo, esto hizo que tomará la decisión de dejar el teatro, ya que necesitaba tener un trabajo seguro y es así como llegué al CETis No. 44, a ejercer, la profesión mas bella, ser maestra.
Cuando llegué al plantel estaba muy nerviosa, no sabía que materia era la que tenía que impartir, hace tantos años que había estudiado la Química, Biología y todas esas materias. Afortunadamente, el director que estaba en ese momento, necesitaba una maestra de teatro, ya que se avecinaba el concurso estatal. Así que me enfrenté, con cierto temor, con los jóvenes que formaban el grupo y me puse a trabajar, todo salió muy bien, ganamos en primer lugar.
Pasaron los años y seguí con mi trabajo en el teatro, pero me empezó a entrar la inquietud de poder enseñar otras materias, esto motivada por mis propios alumnos de teatro, al escuchar las quejas de que no le entendían a los maestros y acudían a mi para que les explicará, fue ahí que me di cuenta de mis limitaciones, también, debido a la enfermedad de una maestra me ofrecieron impartir la materia que ella estaba dando: Introducción a las Ciencias Sociales, así que me puse a estudiar, afortunadamente siempre me ha gustado leer y no resultó tan difícil, los resultados no fueron tan malos, los alumnos me entendían lo que explicaba y se creo un ambiente agradable.
Una vez en este barco, decidí que tenía que prepararme así, que inicié los estudios de la Licenciatura en Docencia Tecnológica en el Centro de Actualización del Magisterio de Cuernavaca, Morelos, no fue fácil, con un hijo de 3 años que requería de mi atención, pero el esfuerzo valió la pena, ya que lo que aprendía lo ponía en práctica en el aula, así que me fueron dando más asignaturas para impartirlas. Por fin terminé la licenciatura con un promedio de 10 y después de 2 años me titulé por conocimientos.
El terminar la licenciatura y estar ejerciendo está profesión, me permitió darme cuenta, que las sabias palabras de mi madre eran ciertas, esto es lo mío, me gusta mucho mi profesión y mi mayor satisfacción, es ver que los alumnos que han pasado por estás aulas y que hoy son profesionistas, vienen a verme y me agradecen los aportes que hice para que ellos hoy hayan llegado hasta donde están, así tengo alumnos que me escriben desde Inglaterra, otro que están becados en diferentes instituciones realizando sus estudios en maestría o doctorado, pienso que esta es mi mayor satisfacción.
Pero no todo es color de rosa, considero que, la admiración que sentía por el magisterio se me fue desmoronando en las manos, al ver que el compromiso para con la educación por parte de los maestros no es así, que el sistema burocrático que existe en la educación es muchas veces un limitante, así como el sindicalismo mal entendido. Que se olvida que estamos formando seres humanos, que posteriormente se incorporarán al sistema productivo y aunado a ello a un sistema capitalista, en donde impera la ley del más fuerte y con más “palancas”, a un sistema en el que los jóvenes no son lo más importante y que no existen fuentes de trabajo dignos para ellos y agregar además una pérdida de valores, implementadas desde los estratos del burocratismo educativo, con los cambios de planes de estudio en donde son borrados de tajo materias como; Educación cívica, Historia de México, Filosofía, entre otras, materias que forman al ser y la razón de ser.
Como maestros, no podemos ver desde fuera y quedarnos con los brazos cruzados, afortunadamente, existen territorios liberados, y esos son las aulas, es ahí donde podemos formar seres humanos, críticos, reflexivos, libre pensantes y comprometidos con su entorno social y con su país.
Considero que tengo el arma más valiosa, ser maestra, con todo lo que ello implica, con todo el compromiso que se requiere, con todo el entusiasmo que se necesita, para no dejarme vencer.
Por ellos, por mis alumnos me sigo preparando, porque finalmente ellos son lo más importante y mi razón de ser, de ser maestra.
Sara Esther Camacho Pulido
Escribir sobre mi vida en la docencia, me permite recordar el por qué estoy en esta hermosa profesión, así mismo hacer una remembranza crítica y reflexiva de la misma.
Cuando inicié mis estudios en el Instituto Politécnico Nacional, fue motivada por mi hermana que en ese momento estaba estudiando en la vocacional 5 y que finalmente abandonó, para estudiar la carrera de profesora, sin embargo yo ya estaba embarcada en mis estudios, por lo que decidí seguir ahí. Al terminar la vocacional, me enfrenté con la disyuntiva de estudiar Medicina o en Ciencias Biológicas la cual ofertaba varias especialidades, al comentárselo a mi madre esta dijo – como crees que vas estudiar medicina, no, no eso no es lo tuyo-, y agregó (sabiamente) –te dije que tienes facilidad para ser maestra-, yo para mis adentros pensé; yo, ser maestra, ni loca. Así que tome la decisión de estudiar algo que estuviera cercano a la medicina, y llegué a la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas a estudiar para Química, Bacterióloga, Parasitología, estuve ahí 3 años mas o menos bien, pero al iniciar el 4º año de la carrera, me encontré con el teatro y me encantó, así que me integré a la compañía de teatro del plantel muy entusiasmada.
Descuidé mis estudios, me di cuenta que el teatro era lo mío, fui poco a poco involucrándome cada vez más en el ambiente artístico, tomaba cursos de diferentes especialidades y fui formándome como actriz hasta llegar a la compañía nacional de teatro y formar parte de diferentes compañías teatrales tanto de actores como de títeres. Esto me dio la oportunidad de tener mis primeros contactos con el magisterio, ya que impartimos diferentes cursos para este sector, así mismo realizamos representaciones en planteles desde preescolar hasta nivel superior, esto me permitió sentir una gran admiración y respeto por el quehacer docente. También quiero señalar que en mi familia existen varios familiares que ejercen esta profesión.
Después de 25 años de trabajar en el teatro, sucedió lo que esperaba, la llegada de mi hijo, esto hizo que tomará la decisión de dejar el teatro, ya que necesitaba tener un trabajo seguro y es así como llegué al CETis No. 44, a ejercer, la profesión mas bella, ser maestra.
Cuando llegué al plantel estaba muy nerviosa, no sabía que materia era la que tenía que impartir, hace tantos años que había estudiado la Química, Biología y todas esas materias. Afortunadamente, el director que estaba en ese momento, necesitaba una maestra de teatro, ya que se avecinaba el concurso estatal. Así que me enfrenté, con cierto temor, con los jóvenes que formaban el grupo y me puse a trabajar, todo salió muy bien, ganamos en primer lugar.
Pasaron los años y seguí con mi trabajo en el teatro, pero me empezó a entrar la inquietud de poder enseñar otras materias, esto motivada por mis propios alumnos de teatro, al escuchar las quejas de que no le entendían a los maestros y acudían a mi para que les explicará, fue ahí que me di cuenta de mis limitaciones, también, debido a la enfermedad de una maestra me ofrecieron impartir la materia que ella estaba dando: Introducción a las Ciencias Sociales, así que me puse a estudiar, afortunadamente siempre me ha gustado leer y no resultó tan difícil, los resultados no fueron tan malos, los alumnos me entendían lo que explicaba y se creo un ambiente agradable.
Una vez en este barco, decidí que tenía que prepararme así, que inicié los estudios de la Licenciatura en Docencia Tecnológica en el Centro de Actualización del Magisterio de Cuernavaca, Morelos, no fue fácil, con un hijo de 3 años que requería de mi atención, pero el esfuerzo valió la pena, ya que lo que aprendía lo ponía en práctica en el aula, así que me fueron dando más asignaturas para impartirlas. Por fin terminé la licenciatura con un promedio de 10 y después de 2 años me titulé por conocimientos.
El terminar la licenciatura y estar ejerciendo está profesión, me permitió darme cuenta, que las sabias palabras de mi madre eran ciertas, esto es lo mío, me gusta mucho mi profesión y mi mayor satisfacción, es ver que los alumnos que han pasado por estás aulas y que hoy son profesionistas, vienen a verme y me agradecen los aportes que hice para que ellos hoy hayan llegado hasta donde están, así tengo alumnos que me escriben desde Inglaterra, otro que están becados en diferentes instituciones realizando sus estudios en maestría o doctorado, pienso que esta es mi mayor satisfacción.
Pero no todo es color de rosa, considero que, la admiración que sentía por el magisterio se me fue desmoronando en las manos, al ver que el compromiso para con la educación por parte de los maestros no es así, que el sistema burocrático que existe en la educación es muchas veces un limitante, así como el sindicalismo mal entendido. Que se olvida que estamos formando seres humanos, que posteriormente se incorporarán al sistema productivo y aunado a ello a un sistema capitalista, en donde impera la ley del más fuerte y con más “palancas”, a un sistema en el que los jóvenes no son lo más importante y que no existen fuentes de trabajo dignos para ellos y agregar además una pérdida de valores, implementadas desde los estratos del burocratismo educativo, con los cambios de planes de estudio en donde son borrados de tajo materias como; Educación cívica, Historia de México, Filosofía, entre otras, materias que forman al ser y la razón de ser.
Como maestros, no podemos ver desde fuera y quedarnos con los brazos cruzados, afortunadamente, existen territorios liberados, y esos son las aulas, es ahí donde podemos formar seres humanos, críticos, reflexivos, libre pensantes y comprometidos con su entorno social y con su país.
Considero que tengo el arma más valiosa, ser maestra, con todo lo que ello implica, con todo el compromiso que se requiere, con todo el entusiasmo que se necesita, para no dejarme vencer.
Por ellos, por mis alumnos me sigo preparando, porque finalmente ellos son lo más importante y mi razón de ser, de ser maestra.
Sara Esther Camacho Pulido
No hay comentarios:
Publicar un comentario